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Buscando a mi Némesis IV

mayo 9, 2007


Todos los canales repiten, al parecer, las mismas escenas; pero la cobertura es así: constante y gigante. Los muertos no se dejan de apilar, son cubiertos por cartones y telas de colores. No alcanzan las sabanas blancas, ni que pensar en las bolsas para cuerpos de cada guerra que quiera llamarse actual. El escenario del desastre que ocupa los titulares es una urbe que me es familiar (tuve una misión ahí). Se invoca la ayuda internacional. El desastre aéreo en Ciudad de Méjico es devastador.

La matanza de hace dos meses en un remoto pueblo de Perú, cuyo nombre fue pronunciado, escrito o recordado erróneamente por los telediarios es, ahora, apenas tema de conversación de unos pocos compatriotas.

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Nuestro protagonista que siguió su pista hasta la ciudad de Bahía Negra, en Paraguay, no olvida aquella extraña silueta que acabó con los dos hombres en aquella madrugada. Disfrutaban del único lujo que podían darse en el escenario, cigarrillos. Debió enfrentar a aquella sombra, debió quedarse a evitar lo que nunca imaginó, la seguridad nacional era su responsabilidad, la vida de los pobladores de ******* eran parte del deber.

Termina su jugo en un céntrico restaurante. Junto a su vaso, las llaves de la habitación 202 del hospedaje que comparte el primer piso con la funeraria Bona Sera.

Ingresa al restaurante una muchacha con pantalón de kakis color tierra, botas, blusa celeste y lentes oscuros, parece tener sed. Le entrega su mochila a nuestro agente y pide una ensalada. Ella no deja de mirar alrededor.

– Esperábamos tu confirmación. Aquí tienes un regalo, el último… accesorio.

El abre la mochila, está desarmado.

– Unos lentes oscuros. Gracias.

Junto al estuche hay documentos de identidad brasileños y en un trozo de papel, una dirección de correo electrónico de Yahoo con la contraseña: “prodigalson”.

– ¿Y donde es tu acogedor hospedaje?
– Frente a esta calle.

– Fanáticos de El Padrino. Tienes suerte con estas cosas.
– La atención es muy buena. Pero acá, la ensalada es mejor.

La desigual pareja revisa el menú y abordan temas laborales.

– -Sigues una pista sin sustento. Pudo estar delirando. Encontramos tu auto sin el armamento. Pensamos que nos habías traicionado, que te habías vuelto loco; de no ser por el video te hubieran responsabilizado, mandado matar.

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A principios de febrero, un video de origen desconocido muestra como solo dos personas matan a un comando paramilitar desconocido y a los pobladores que tenían de rehenes. Fueron ultimados con el armamento de nuestro agente. Una carta llena de consignas no explica sus motivos.

Mientras tanto en el canal 2 de Perú.

“… los signos de puntuación muy señalados demuestran en él cierta tendencia sádica y elevado espíritu de contradicción.”

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Bahía Negra.

– Te pedimos que vayas a la ciudad de Belén. Necesitas acabar con una operación.

Les traen el pescado. El se pone sus gafas nuevas, una imitación de Rai Ban. Nunca dejó una misión sin terminar.

En el televisor del restaurante, un video aficionado muestra la tragedia en Méjico. El inmenso Boeing 747 estaba volando de cabeza.

Un giro inexplicable y desafortunado. La tripulación no respondío los contactos de la torre de control. El estruendo se sintió por toda la ciudad, las tuberías de gas acabaron con los sobrevivientes, la gente no tenía a donde correr. Tres dias de incendios. La caja negra, aún no hallada, resiste una temperatura de…


Originalmente publicado el veinticuatro de marzo del 2005 en loscuentos.net.

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